Podar para dar más fruto

Beato Juan Taulero, dominico en Estrasburgo (1300-1361).

El viñador irá a su viña para podar los brotes. Si no lo hiciera y los dejara crecer en la viña, esta no daría sino un vino malo de agraces. Así tiene que obrar el hombre digno: tiene que podar en sí mismo todo lo que es desorden, desarraigar a fondo todas sus inclinaciones, tanto si se trata de alegrías como de sufrimientos, es decir, cortar las malas costumbres. Esto no destruye ni la cabeza, ni el brazo ni la pierna.

Pero cuidado con el cuchillo hasta que no sepas muy bien dónde y qué tienes que cortar. Si el viñador no supiera el arte de la poda, cortaría todo, tanto el brote bueno, que pronto dará su uva, como el brote malo, y estropearía así la viña. Hay alguna gente que obra así. No conocen el oficio de podar. Dejan los vicios, las malas inclinaciones en el fondo de la naturaleza, cortando y lastimando a la pobre naturaleza misma. La naturaleza en sí es buena y noble: ¿qué quieres cortar y podar en ella? Al tiempo de los frutos, es decir, en la vida divina, te quedaría solamente una naturaleza arruinada.