Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús clavado en la cruzEl tiempo ha llegado. Los gritos de dolor resuenan mientras el martillo golpea los clavos. Los soldados romanos eran expertos en la tortura y la ejecución eficiente. Los clavos perforan el cuerpo sagrado que ganó nuestra salvación. La Cruz es levantada a la vista de todos, su cuerpo cuelga bajo el peso y la tensión. Cristo habla palabras de amor, compasión y perdón y vemos que no es un criminal, pero tampoco un maestro o profeta cualquiera. Él es Dios y está muriendo en la Cruz por ti.

Cristo pudo haber llamado a los ángeles para que lo salvaran. Cristo pudo bajarse de la Cruz pero decidió no hacerlo. Prefirió salvarte a ti en lugar de salvarse a sí mismo. Un Dios crucificado es un Dios en quien puedes confiar. Él no eligió el camino fácil, Él te eligió a ti. Si Él hubiera escogido escaparse, ¿Cómo confiarías en Él la próxima vez que sientas dolor? Cuando Cristo permitió que lo clavaran en la Cruz, te estaba mandando un mensaje. Te estaba recordando que no hay dolor que sufras que Él no entienda. Cristo te mostraba lo que era capaz de hacer para salvarte. Te estaba mostrando que Dios prefiere morir que arriesgarse a vivir una eternidad sin ti. El sonido del martillo en los clavos es el sonido de un Dios que te ama hasta morir.

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
»