Sexta estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Jesus con VeronicaPor el rostro del Salvador corre sangre sagrada. Cae sudor en sus ojos hinchados mientras distingue una figura que se le acerca lentamente. Una mujer llamada Verónica ofrece más que un lienzo a su Señor. Ella le ofrece un corazón compasivo a un alma apasionada. El Espíritu Santo anima a esta hija de Dios a ofrecer sus manos y su toalla al servicio del Hijo herido. El mal tal vez escupió en el rostro del Amor, pero el amor lo lavará de nuevo, siquiera por un momento. No hay gesto de amor ni acto de caridad, por más pequeño que sea, que se ignore en el Reino de Dios.

Es fácil estar harto del mundo. Todos pasamos por momentos de soledad, preguntándonos cuánta gente realmente nos ama y cuántos sólo piensan en sí mismos. Es fácil pensar que estás “sólo contra el mundo”. Sin embargo, seca tus lágrimas y verás que hay gente a la que sí importas. Incluso pequeñas obras de caridad y amabilidad pueden ser gracias abundantes de nuestro Dios mientras cargamos nuestra cruz de cada día. Así como los actos egoístas nos aíslan, los actos desinteresados nos unen a la comunidad, nos ofrecen esperanza y nos impulsan. Una sonrisa, una palabra amable, una llamada de ánimo – cualquiera de estas cosas puede consolar a las almas que lo necesitan. Estos actos limpian el rostro de Cristo, escondido en todos esos rostros que tienes a tu alrededor.

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
»