Septima estación: Jesús cae por segunda vez

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Jesus caeLas multitudes que celebraban la Pascua se arremolinan en torno a Jesús mientras Él camina por las estrechas calles de Jerusalén. Cada encontronazo con la multitud produce sacudidas de dolor por todo su cuerpo. Sus heridas abiertas están pegadas a la madera de la Cruz. Su Sagrado Corazón se acelera, su presión sanguínea se desploma y Jesús vuelve a caer. Qué fácil sería rendirse, pero Él no lo hace. Abrumado no por el dolor sino por el amor – el amor del Padre por nosotros – Jesús sigue adelante. Se levanta lentamente, porque sabe que su camino no ha terminado todavía.

Jesús cayó. Conocía bien la batalla entre la carne y el espíritu, pues ya había agonizado en el huerto de los olivos. Había llorado y sangrado y ahora vuelve a caer. Tú también caerás. La mayor parte de las veces que caes, sin embargo, es debido al pecado. Eliges ser egoísta, caes en el pecado y por ello sufres. Aun cuando te apartas de Jesús, Él no se aparta de ti, te sigue. Él puede transformar tu dolor en alegría y convertirá tu muerte en Vida. Reconcíliate con Cristo. No te quedes en el suelo, aplastado por el peso de tus pecados. Mira a Jesús y Él te dará la gracia para levantarte y caminar hacia adelante. Recuerda, los santos fueron pecadores que cayeron y se levantaron.

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
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