Primera estación: Jesús es condenado a muerte

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Jesus y PilatoAunque nuestro Señor es inocente, lo hallan culpable. Jesucristo, el único con el poder de condenar a la humanidad, ha sido condenado por ella. Ensangrentado y abatido, el Señor rehúsa defenderse. Habla solo cuando es necesario ofreciendo la verdad a los corazones que estén abiertos.

Pilato, confundido por este hombre, se rinde ante la turba que exige la muerte de Jesús. El verdadero criminal es liberado y el Señor y dador de vida es sentenciado a morir.

La decisión ha sido tomada y el camino hacia el Calvario espera a Jesús.

La pasión por tu fe trae consigo la condena de un mundo egoísta. Cada vez que compartes la verdad de Dios con convicción corres el riesgo de ser perseguido por ello. Tal vez es tu cruz o algún otro signo en tu camiseta lo que atrae la crítica de la gente. Tal vez tu opinión sobre la sexualidad moderna o tu oposición al aborto te ha hecho blanco de la agresión de otros. Tal vez no sufras físicamente como el Señor pero si sentirás el golpe de la burla, el chisme o incluso la traición que Cristo sintió. Estar con Cristo puede traer soledad, momentos en los que aprendes quiénes son tus verdaderos amigos y quiénes no lo son. Recuerda la promesa de Cristo, “Bienaventurados vosotros, cuando por mi causa os insulten, os persigan y levanten toda clase de calumnias” (Mateo 5:11)

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
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