Novena estación: Jesús cae por tercera vez

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesus caeEl Espíritu de Cristo es fuerte, pero su cuerpo muestra debilidad. Es como si el alma del Señor arrastrara su cuerpo hacia el Calvario. El cansancio crece. Sus pulmones fallan. El templo que el reconstruiría en tres días, el templo de su cuerpo, ha caído una tercera vez. Sus rodillas están sangrientas de las otras caídas. Sus piernas están casi sin vida. El peso de la Cruz crece y otro paso parece imposible. Él se levanta una tercera vez para recordarnos que el amor perfecto lo puede todo.

Todos queremos renunciar o rendirnos en algún momento de nuestra vida. Quizás estás cansado. Quizás lo has intentado todo y nada cambia. Quizás has perdido la alegría y has perdido la esperanza. “Sería más fácil rendirse” te dices a ti mismo. Estas caído y parece ser que no puedes caer más. El caer es humano, el levantarse es divino. Es natural querer rendirse pero es la gracia sobrenatural de Dios la que nos permite seguir adelante. Cuando te han golpeado de nuevo, mira a Cristo. Deja que su aliento, su Espíritu, llene tus pulmones. Deja que su gracia llene tu cuerpo y te dé fuerza para levantarte y caminar. Es cuando ya no te puedes mover más, cuando te das cuenta de que no eres tú quien te mueves… sino Cristo que se mueve dentro de ti.

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
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