Decimotercera estación: Jesus es bajado de la cruz

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús es bajado de la cruzEl sol se ha puesto. Sólo algunos se han quedado. Por reverencia, se ha permitido bajar el cuerpo sin vida de aquel árbol ensangrentado. El cuerpo que fue arrebatado, ahora es entregado y recibido. Un hombre llamado José toma a Cristo entre sus brazos. María envuelve en sus brazos a Jesús. La escena nos resulta familiar, pero drásticamente diferente a la del día de Navidad. ¿Cómo Dios podía valerse de esa muerte para darnos vida?.

Ese viernes fue una fiesta para el pecado. El enemigo parecía haber ganado. El cuerpo del Señor fue quebrantado. Muchos de sus seguidores le dieron la espalda, pero la Cruz ahí seguía como ejemplo de derrota a los ojos de una cultura egoísta. Tal vez has vivido noches como ese viernes con soledad y sufrimiento. Tal vez has visto a sus “seguidores” darle la espalda con afán de “encajar” con el grupo social. Te has preguntado si eres el único al que le importa. Tal vez te preguntes si la alegría volverá o si esta soledad terminará. Dale tiempo. A veces, para que la esperanza vuelva, se tarda más de un día. A veces sólo se requiere que Dios respire de nuevo.

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
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