Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Los hombres toman la ropa de Jesús.El camino ha terminado pero la burla no. Jesús es despojado de su última posesión terrena, sus ropas. Expuesto a la vista de todos, sus heridas son visibles ahora, así como lo son los frutos de nuestro pecado: la crueldad del hombre y la presencia del mal. La vergüenza de Adán desnudo es testigo de su pecado, pero la desnudez de Cristo es testigo de nuestro pecado. Los presentes observan, los soldados se juegan sus ropas y Jesús espera el insulto final.

El mal se realiza tanto a pequeña escala como a gran escala. Dios te hace humilde pero el diablo te humilla. ¿Alguna vez han abusado de ti? ¿Te han hecho una gran injusticia? Jesús recibió todo esto y aunque tenía todo poder y majestad para vengarse de sus detractores, no lo hizo. Dios fue insultado por ti. Respondió a los insultos con su silencio, al abuso con perdón. Aunque lo insultaran de manera grande o pequeña, su respuesta siempre fue la misma: Amar. Podrás experimentar ataques hacia tu dignidad en esta vida. Tal vez seas tentado a atacar la dignidad de otros. Sin embargo, el camino de Cristo es el camino del amor. Pregúntate a ti mismo: “¿Estoy siendo como Cristo en este momento? O ¿Seré acaso uno de los soldados, desnudando la dignidad de otros?” la respuesta a menudo cambia no sólo tu vida sino la vida de otro.

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
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