Cuarta estación: Jesús se encuentra con su madre

Lector: Te Adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Todos: Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo

Jesus con su madreEl único dolor que puede ser más intenso que el dolor físico de Cristo, es ver el efecto que éste tuvo en Su madre, nuestra madre. María quiere ponerse en el lugar de Jesús. El amor profundo de una madre por su único hijo también nos revela algo sobre el amor del Padre. La profecía del dolor de María se cumple frente a sus ojos llenos de lágrimas y aún así, ella confía. María sabe que Dios trae alegría a través del sufrimiento. Su dulzura trae un pequeño alivio a Jesús, pero no lo puede salvar, pues Él todavía no nos había salvado.

¿Alguna vez has visto a un miembro de tu familia sufrir sin poderle ayudar? Si te ha pasado, has tenido una prueba de lo que vivió el corazón de María. ¿Has cuestionado el plan de Dios cuando ves que alguien sufre intensamente? Si te ha pasado, pídele a María que ore contigo para que te ayude como ella lo hizo con Jesús en el camino. Su intercesión te ayudará a crecer en confianza. Así como tu propia madre viene en tu ayuda durante la enfermedad o el dolor, María siempre estará a tu lado en los momentos de dolor. Al igual que Cristo, tú también eres su hijo y ella está ahí para orar contigo ahora y en la hora de tu muerte, igual que con Jesús.

Padre nuestro…
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
 
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