Anunciad la Buena Nueva a toda la creación

San Ireneo de Lyon. Murió mártir († 200)

Después de que el Señor resucitara de entre los muertos y los discípulos fueran revestidos de la fuerza del Espíritu Santo, partieron hacia los confines de la tierra proclamando la Buena Nueva de Dios, anunciando a los hombres la paz del cielo. Mateo, entre los hebreos, en su propia lengua, publicó un escrito sobre el evangelio, mientras que Pedro y Pablo evangelizaron Roma y fundaron allí la Iglesia. Después de su muerte, Marcos, el discípulo de Pedro e intérprete suyo, nos transmitió también por escrito la predicación de Pedro. Por su parte, Lucas, el compañero de Pablo, recogió en un libro el evangelio que este predicó. Por fin, Juan, el discípulo del Señor, el mismo que se había recostado sobre el pecho de Jesús, publicó el evangelio durante su estancia en Éfeso.

Marcos presenta así el comienzo del evangelio: Comienzo de la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Según está escrito en el profeta Isaías: Mira, envío a mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Utiliza las palabras de los santos profetas para comenzar su evangelio. Al que los profetas proclamaron Dios y Señor, Marcos lo pone en el inicio como Padre de nuestro Señor Jesucristo. Al final de su evangelio, Marcos dice: Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Es la confirmación de la palabra del profeta: Oráculo del Señor a mi señor, siéntate a mi derecha y haré de tus enemigos estrado de tus pies.