30 de abril celebramos la memoria de San Pío V

Buen día.

Hoy día 30 de abril celebramos la memoria de San Pío V. El recuerdo de este gran pontífice del siglo XVI está unido a una serie de acontecimientos que nos interesan muchísimo.

La grandeza del Papa se debió en gran parte, a la veneración que el pueblo le profesaba por su santidad; su oración era fervorosa y frecuentemente visitaba los hospitales y asistía personalmente a los enfermos. Sin embargo, durante su pontificado, el Papa tuvo que enfrentar dos grandes amenazas: la difusión del protestantismo y las invasiones de los turcos, frente a lo cual trabajó incansablemente. A él se debe la aplicación de uno de los Concilios “grandes” de la Historia de la Iglesia, el de Trento, que supuso un gran cambio para la vida de la Iglesia teniendo que afrontar los grandes retos de esa época.

Una de las páginas singulares en su vida está unida a la batalla de Lepanto y curiosamente a la devoción del santo Rosario. En aquella contienda naval, una de las más importantes de la historia, ante el peligro de una total invasión turca de Europa, las tropas cristianas se lanzaron a defender la posición en el mediterráneo y con ello la preservación de la vida y cultura cristiana en Europa. Estábamos ante una gran amenaza. La desigualdad de las naves era tremenda, la superioridad turca asustaba. Todas las naves cristianas llevaban capellanes que animaron a rezar el rosario a toda la tripulación, invocando la protección de la Santísima Virgen ante lo que se asomaba como un fracaso estrepitoso (allí estaba entre otros nuestro univesral Miguel de Cervantes).

En ese día, recogido el testimonio por su secretario, el Santo Padre en Roma dio especiales gracias a Dios por la Victoria que se había producido, cuando nadie tenía noticia de ella. Era imposible saberlo. De hecho la noticia llegó a Roma semanas más tarde, cuando el asombro llenó a toda la Curia Vaticana al recordar la expresión del Papa en aquel 7 de octubre de 1571. De ahí que San Pío V instituyera la fiesta de la Virgen del Rosario en ese día como conmemoración universal para toda la Iglesia y así seguimos celebrándola.

Hoy nosotros queremos acercarnos al mes de mayo que mañana, Dm comenzaremos, con la conciencia del poder que tiene la mediación de la Virgen María en nuestras vidas. Preparémonos para acercarnos a ella con amor filial, con confianza firme, con humildad destacada. Acudamos a María como nos invita el Papa Francisco en la carta que os enlazo. Que este mes de mayo nos ayude personal y familiarmente a pedir esa “victoria” del Señor frente a los enemigos del alma, no se nos olvide que la vida cristiana es siempre un combate, no se nos olvide. Todos tenemos batallas particulares que librar, con las armas de la fe. Por eso queremos estar despiertos para que en nosotros siempre venza el bien, el amor de Dios y todo lo que de ese amor se deriva personal y socialmente. Esta tarde os mandaré un reflejo de la intensísima jornada de ayer en la Casa de Misericordia.

Un fuerte abrazo y bendición.+

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El texto para la reflexion de hoy es en Sermon 45 de San Pedro Damián, ermitaño y después obispo, es doctor de la Iglesia (1007-1072).